Texto completo – Las relaciones entre Brasil y Japón progresaron dinámicamente en las décadas de 1960 y 1970, centrándose en la sustancial complementariedad entre la necesidad japonesa de bienes primarios para sostener un alto crecimiento económico y la búsqueda brasileña de inversiones no hegemónicas para dinamizar su potencial de recursos. Ahora que esta complementariedad ha perdido relevancia, ambos países están reestructurando sus relaciones para proteger los valores compartidos de democracia, libertad, Estado de derecho y la necesidad de mantener buenas relaciones con China y Estados Unidos. Se analiza aquí el desarrollo de esta renovada relación bilateral en múltiples direcciones: productividad, medio ambiente y salud global, migración y cooperación triangular para el desarrollo de terceros países. Ante la perspectiva de una población en declive, Japón puede mostrarse más abierto a la migración internacional, pero la experiencia con los trabajadores brasileños de ascendencia japonesa desde la reforma de la ley de control migratorio en 1990 presenta numerosas lecciones y desafíos para la simbiosis de grupos multiculturales. Brasil, por su parte, necesita abordar la desigualdad social. Para ello, es fundamental mejorar la calidad del trabajo. Este libro argumenta que Brasil y Japón pueden beneficiarse de la cooperación en la gestión de estos problemas específicos de cada país. También analiza cómo pueden beneficiarse de la coordinación de acciones para abordar problemas globales como la reducción de gases de efecto invernadero, la mitigación de enfermedades tropicales, el desarrollo de comunidades saludables y la creación de infraestructura de alta calidad para la reducción de la pobreza – Texto completo






